Quinto Penalti #11: Rafa

rafa jordà

Con una mezcla de asombro y escepticismo, el mundo del fútbol se prepara para la millonaria irrupción de China. Asia ha dejado de convertirse en el retiro dorado de veteranas estrellas de Europa, y a base de talonario, ha empezado a convertir a su máxima categoría, la Chinese Super League, en el punto de reunión de importantes futbolistas como Hulk, Pellè, Jackson Martínez, Demba Ba, Ramires, Paulinho o Guarín; los últimos en esta cita, Oscar, John Obi Mikel y Carlos Tévez.

Rafael Jordà Ruiz de Assin (Santa Perpètua de Mogoda, Barcelona, 1984) formó parte de la dupla que se convirtió en la primera española en probar suerte en el fútbol chino. Junto al central Nano, abandonó el mejor Levante de la historia a mitad de la temporada 2011/12 para conocer un fútbol que en aquel momento parecía estar marcado por un interesante futuro. Ambos firmaron por el Guizhou Renhe, club que se trasladó de ciudad y que ahora recibe el nombre de Beijing Renhe.

Hoy en la U.E. Llagostera, Rafa Jordà se ha convertido con el paso de los años en una voz autorizada para analizar el crecimiento y realidad del país llamado a marcar la senda del futuro del fútbol mundial. El delantero catalán arroja aquí luz sobre ese desconocido que aún es el fútbol chino.

¿En qué ha cambiado el fútbol chino desde su primera etapa en el país?

Lo principal es que ahora están firmando a gente muchísimo más importante que antes, pero el año en que llegué yo también se gastó mucho dinero, aunque entonces solo lo hacían dos o tres clubs. Guangzhou Evergrande había comprado a Lucas Barrios y a Conca, a los que les pagaba millonadas, el Beijing Guoan firmó a Kanouté, el Dalian Aerbin a Keita, el Shanghai Shenhua a Drogba y a Anelka… Eran jugadores importantes, pero creo que el tema está yendo ahora mucho más allá.

Antes parecía que China era un ‘retiro de oro’. Te ibas para allí los últimos años y firmabas un buen contrato, pero ahora han aumentado los salarios, incluso duplicando o triplicando lo que ofrecían antes, y están empezando a llevarse a gente de veinticinco o veintisiete años que aún es importante en Europa y que pagándole tres o cuatro veces más de lo que cobran aquí firman por clubs chinos.

Su primera etapa en China comenzó en enero de 2012. Dejó al Levante de Primera División a media temporada por el Guizhou Rehne de la Chinese Super League. ¿Qué fue lo que le convenció para aceptar este cambio?

En aquel momento yo tenía 28 años y acababa contrato con el Levante en junio. Eso es algo que hay que destacar, porque si tienes más tiempo de contrato en Primera División prefieres quedarte, pero bueno, me quedaba poco para terminarlo, no había jugado durante los seis primeros meses y me llegó una oferta de China muy importante. Lo hablé con la familia, sobre todo acerca del tema económico, porque no podía decir que no a lo que me ofrecían.

“China comenzó siendo un ‘retiro de oro’, pero está empezando llevarse a gente que es importante en Europa pagando tres o cuatro veces lo que se paga aquí”

Firmé dos años con opción a un tercero con mucha pena por dejar la Primera División, ya que al final era el sueño por el que uno siempre está luchando desde que empieza a ser futbolista, pero que te solucionen la vida, entre comillas, es lo que manda. La decisión es más difícil todavía porque ese año el Levante ocupaba puestos UEFA cuando yo me marcho, y terminan jugando en Europa la temporada siguiente.

¿Es el tema económico igualmente decisivo para atraer a grandes futbolistas hoy en día?

Es una cosa lógica que a los jugadores se les convenza con dinero para irse allí. Al final, el sueño cualquier jugador brasileño o argentino, que van muchos a China, es venir a Europa, y ahora mismo se están yendo a Asia porque los contratos son inimaginables en el fútbol europeo. Ya no es que te paguen el doble, porque si te pagan el doble puedes pensar en quedarte aquí, porque al final como en Europa y sobre todo en España no se vive en ningún sitio, pero que te paguen tres o cuatro veces de lo que te pueden hacer aquí, en Brasil, en Argentina… Está claro que el tema económico es lo que manda ahora mismo y por eso se están llevando a tantos jugadores.

Se intuye además que el fútbol chino, tal como está ahora mismo, puede ser mejor escaparate que el de otras ligas menores.

Ahora mismo es mucho más escaparate que lo que era antes, porque muchos jugadores extranjeros quieren irse allí, la gente busca ir a China ahora mismo. Y al final, se intuye que si te vas a un equipo chino lo harás con un buen contrato, y cuando vuelvas de allí, vas a seguir pidiendo ese buen contrato: tú también te estás poniendo un caché yéndote a China.

“Mucha gente busca informarse sobre China y quiere saber qué se va a encontrar si se fuese para allá”

Como experto en la realidad del fútbol chino, ¿le ha pedido consejo algún compañero?

Sí, he hablado con gente que al final no ha acabado yendo. Ya no me refiero solo a jugadores, sino también a entrenadores. No hace mucho, hablé con Luis García Plaza, a quien había tenido de míster en el Levante, porque parecía que tenía algo de China, también con entrenadores de porteros… Al final, mucha gente sí que busca informarse y quiere saber qué se va a encontrar si se fuese para allá.

¿Cómo es el nivel del fútbol chino?

 Ha crecido mucho, pero es verdad que cuando llegas de España después de haber pasado toda tu vida aquí sí que te llevas un impacto en temas tácticos y en su forma de entender el juego, aunque físicamente son muy fuertes porque lo trabajan mucho.

Allí descubrí que había muchas cosas que no eran profesionales, pero se debe a que los chinos no han vivido el fútbol desde pequeños, sino que ha venido un ‘boom’ desde hace unos pocos años y han empezado a crecer ahora. Se están llevando a mucha gente de fútbol base, lo que les va a permitir formar a los chavales desde jovencitos, pero no lo han vivido como nosotros, que con cinco añitos ya estamos jugando.

“Dentro de cinco o diez años se van a empezar a ver futbolistas chinos de mucha calidad”

Creo que de aquí a cinco o diez años se van a empezar a ver futbolistas chinos de mucha calidad; ya los hay, pero al final no son referentes a nivel internacional. Creo también que la Chinese Super League podría convertirse en ese margen de tiempo en una competición capaz de competir con las más poderosas de Europa.

¿Cómo se adapta uno a un país como China tras haber pasado toda la vida en España?

Los tres primeros meses fueron complicados, la verdad, sobre todo por el tema de las comidas: todo picante, todo con salsas… Luego el tema de horarios también es complicado, porque comen a las doce de la mañana y cenan a las seis y media de la tarde, así que pasa un mundo hasta que te vas a dormir… Es una aventura.

Los tres primeros meses estuve allí con Nano y aún así lo pasé mal, me costó. Me acuerdo de que estaba triste y apagado porque son muchas cosas. Creo que el cambio era completo, afectaba a todo, y luego el no parar de querer venir a España a ver unos días a la familia… eso no puede ser, hay que tener en cuenta que estas a unas quince o veinte horas de vuelo.

Pero bueno, luego fui tomándomelo con un poco más de calma e intenté meterme en la dinámica de sus horarios. Ellos comen pronto, entrenan a las tres de la tarde y cenan a las seis, cuando vuelven de entrenar. Al principio, yo intentaba comer un poco más tarde, iba a entrenar con la comida en el estómago, quería cenar más tarde pero me moría de hambre… Todo eso era lo que más complicado se me hacía, y la verdad es que cuando intentas adaptarte a eso es cuando mejor lo llevas; creo que al final, como en todos los países, te tienes que acostumbrar. Era la primera vez que salía de España y me costó un poquito.

¿Qué tal llevaba el tema del idioma?

Sinceramente, no me enteraba de nada. Yo, que he estado tres años allí, no he aprendido chino más allá de cuatro tonterías básicas: “buenos días”, “¿cómo estás?” y a insultar, porque al final a los chinos les hace gracia que lo aprendas, al igual que cuando viene a España un estranjero es lo primero que le enseñamos.

“Están empezando a llevarse a gente de fútbol base para formar a los chavales desde jovencitos, pero ellos no han vivido el fútbol como nosotros, que con cinco años ya estábamos jugando”

El último año estuvo mi novia allí, y ella se puso a estudiar el idioma, se sacó los tres primeros niveles de chino y aun así, hablando por la calle o con un taxista, si le hablaban muy rápido tampoco lo entendía. Es decir, si ellos quieren, no te enteras de nada.

Sus cifras goleadoras en el Guizhou Renhe fueron bastante interesantes, 24 tantos en 68 partidos. ¿Le surgió en algún momento la oportunidad de incorporarse a algún otro club chino más importante?

Al acabar el primer año allí, recibí una oferta del Shanghai Shenhua con un contrato que no parecía estar muy claro. Como aún tenía un año más de contrato en Guizhou, mi agente y yo decidimos pasar, ir a lo seguro, quedarnos un añito más y luego ya veríamos. Cuando terminaban los dos años de mi contrato, me influyó mucho que Nano se volvía a España, donde tenía a la familia y los niños, y yo la verdad es que tampoco estuve muy por la labor de buscar club allí.

Lo que quería era volverme y encontrar club aquí, porque al final la vida allí es complicada; si estás con alguien, es mucho más sencilla, pero a mí se me iba uno de los pilares que tenía en China. Al final, se podría decir que Nano lo era todo para mí allí: él era el que me tenía que aguantar los días jodidos y lo hacíamos todo juntos.

A su salida del Guizhou Renhe, comenzó un periplo internacional que le llevó por varios países: Italia, Georgia, otra vez China, Rumanía… hasta que regresó a España en verano de 2016 y firmó por el Llagostera. ¿Era su deseo volver a jugar en el fútbol español?

Tras haber pasado seis meses en el Rapid de Bucarest, me salieron varias ofertas ese verano. No era de las que más me gustaban, pero entre ellas se encontraba una de Polonia que en principio era la que iba a aceptar. Pero entonces se pone en contacto conmigo el entrenador del Llagostera, Oriol Alsina, y el club habla con mi agente, aunque en un principio no conseguimos ponernos de acuerdo y lo dejé pasar un poco.

En un principio, la idea que mi agente y yo teníamos era la de no firmar por un Segunda B, pero los planes cambiaron con ese interés del Llagostera. Mi agente quería que yo me quedase en España y yo realmente quería estar cerca de casa; si no hubiera sido por este equipo, probablemente yo no me habría quedado en España. Finalmente firmé por dos años y estoy muy contento, porque cuando me salió esta oportunidad yo tenía muchas ganas de quedarme.

“Una vez recibí una oferta del Shanghai Shenhua, pero no era muy clara y no la acepté”

Se entiende aparte que, como club recién descendido, el Llagostera pretende ser uno de los más fuertes de la competición.

Está claro que te ayuda a decidir que te hablen bien del club y del proyecto. Aunque no hayamos hecho una primera vuelta muy buena, la idea que hay aquí es la de subir y estar arriba, otra cosa es que se consigan los objetivos. Pero está claro que este equipo está hecho para subir y en eso estamos trabajando, en mejorar una primera vuelta muy difícil. Éramos unos dieciocho o diecinueve jugadores nuevos, no nos conocíamos de nada y se nos hizo un poco larga la primera mitad de competición, pero ahora esperamos hacer un buen papel en la segunda y, sobre todo, intentar meternos ahí arriba. Por trabajo seguro que no será.

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